En la gastronomía hay encuentros que si te los contamos de entrada puede que no te convenza, pero si te animas a probarlo encontrás experiencias únicas; y el del Queso azul con los higos frescos es, sin duda, una de ellas. Cuando la intensidad y la cremosidad de nuestro queso se cruzan con la dulzura almibarada y la textura delicada del higo, ocurre una magia difícil de explicar, pero imposible de olvidar.
En esta nota, te contamos por qué esta dupla es la reina de la temporada y cómo podés sacarle el máximo provecho en tu mesa.
¿Por qué funcionan tan bien juntos?

La respuesta está en el contraste. El Queso Azul RICOLACT posee notas picantes y un perfil salino marcado debido a la acción del hongo Penicillium roqueforti.
El higo, por su parte, aporta una dulzura profunda y una acidez sutil que «limpia» el paladar, permitiendo que cada bocado se sienta como el primero. Es el equilibrio perfecto entre el carácter y la delicadeza.

Beneficios de este duo
Más allá del placer sensorial, esta combinación es una bomba de nutrientes para tu cuerpo:
- Calcio y Proteínas: El Queso Azul es una fuente concentrada de calcio esencial para los huesos y proteínas de alto valor biológico.
- Fibra Natural: Los higos son famosos por su alto contenido de fibra, ideal para mejorar la digestión y brindar saciedad.
- Antioxidantes y Potasio: El color violáceo de la piel del higo indica la presencia de polifenoles, que combaten el envejecimiento celular, mientras que su potasio ayuda a regular la presión arterial.
- Salud Intestinal: Los procesos de maduración del queso azul aportan microorganismos beneficiosos para la microbiota.

👨🍳 Tres ideas para elevar tu menú
Si pensabas que esta combinación solo iba en una tabla con copa de vino, tomá nota de estas variantes:
- Entrada Gourmet: Higos frescos cortados en cruz (sin llegar al fondo), rellenos con un corazón de Queso Azul RICOLACT y envueltos en una lámina finísima de jamón crudo. Un golpe de horno de 5 minutos y tenés una entrada de restaurante de lujo.
- La Ensalada Definitiva: Hojas de rúcula, nueces tostadas, higos en cuartos y migas de Queso Azul. Condimentá con una vinagreta de aceto balsámico y miel.
- El Postre Inesperado: Una rodaja de pan de nuez tostado, una capa generosa de Queso Azul y encima, una mermelada casera de higos (o el higo fresco natural) con un hilo de miel y una pizca de pimienta negra recién molida.
Tip experto quesero: Para disfrutar al 100% los matices del Queso Azul RICOLACT, sacalo de la heladera unos 20 minutos antes de consumirlo. La temperatura ambiente permite que las grasas se suelten y los aromas florezcan.
La temporada de higos es corta, pero intensa, igual que nuestro queso. Te invitamos a salir de lo común y animarte a probar sabores que desafíen tu paladar. Con RICOLACT, siempre hay una excusa para convertir un momento simple en una experiencia gourmet.